PREGUNTAS INICIALES

"Si su madre dice que lo ama, verifíquelo".

Sección de noticias del Chicago Tribune.

Me inscribí en el Seminario de Periodismo Económico buscando una respuesta a ciertas dudas: 

¿Qué diablos es el periodismo? ¿Qué le puede aportar a un economista el conocimiento del mismo?

Como siempre que encuentro una palabra nueva, el DRAE me dijo del periodismo: Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades.

Wikipedia da una definición menos lacónica sobre el mismo: El periodismo es la actividad que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad. Para obtener dicha información, el periodista debe recurrir obligatoriamente a fuentes verificables o a su propio testimonio.

Entonces, se puede denominar al periodista como comunicador. Su labor es la de informar al público sobre los eventos recientes de una manera responsable y de dar su opinión fundamentada (algunos periodistas creen que la profesión no se puede desligar del ejercicio de la opinión). En el caso del periodista económico, se entiende que se encarga de presentar al público los hechos económicos (y por qué no, políticos) con la misma actitud.

La responsabilidad y los valores del periodista [económico]

“Uno es amo de lo que calla y esclavo de lo que dice”, reza cierto refrán. En el caso de un periodista, no debería ser la excepción: si hay existe un denominador común entre los buenos periodistas, pese a la diversidad de opiniones, esto es la responsabilidad y la ética. Esto nos recuerda la ligereza o falta de rigurosidad con que ciertos “economistas” o “periodistas” hablan. Un ejemplo puede encontrarse en el intento de muchos economistas por ignorar que millones de peruanos se encuentran sumidos en la pobreza, y por exaltar, en vez de eso, las frías cifras macroeconómicas. En el caso de los periodistas, apreciamos la falta de responsabilidad de algunos al presentar los hechos y no basarse en fuentes creíbles, sino en el “rumor”.

En clase se habló de que la necesidad en la prensa de que el redactor de un artículo conozca a fondo el tema que trata, pero a la vez lo exprese de la manera más entendible posible. También es cierto eso: no podemos llenar de pies de página una columna que exprese nuestra opinión sobre

 el alza de los alimentos; sin embargo, la brevedad no significa simplicidad: el periodista económico (o el economista que realiza la labor de prensa) debe encontrar sustento para cualquier afirmación que demos a nuestros interlocutores. Para informar hay que hacerse entender.

La duda, en mi opinión, es la principal aliada de lo que se puede llamar periodismo económico. Ella nos permite cuestionar lo que nosotros habíamos dado por sentado o por supuesto, para así volver a formular nuestros argumentos o reforzarlos. El comprobar la noticia por nuestros propios medios nos ayuda a alcanzar la verdad, pues su búsqueda es el fin último de un periodista.

¿Sólo los periodistas hacen periodismo?

En el DRAE también encontramos una segunda acepción de la palabra periodismo: Estudios o carrera de periodista. ¿Es el periodismo exclusivo de los periodistas?

El periodismo económico es la viva prueba de que los economistas también podemos hacer periodismo (si no, que lo digan los profesores del CIUP que salen a diario en Gestión). Existe una enorme cantidad de profesionales ajenos a la carrera del periodismo, pero que también la ejercen. Lo importante es la labor realizada por el mismo, y la aproximación.

Periodismo se refiere, así, tanto a la profesión del periodista como a la labor de prensa realizada por un economista.

Muchos pueden suponer que el periodista económico debe ser neutral, pero es claro que no existe la neutralidad en el periodismo. El periodista, con el simple hecho de elegir un tema para un artículo, ya manifiesta un interés y encamina el diálogo.

Hasta ahora me queda claro que ejercer el periodismo significa más que la consecuencia del escribir bonito o publicar un artículo. Espero que el seminario satisfaga mis expectativas.

Francisco Miranda Guevara